Cuidado con la Ciencia
Ficción
La ciencia ficción
lleva al lector a un mundo extraño sin Dios. Podría existir “un dios”, una
“fuerza”, pero definitivamente no se trata del Dios de la Biblia, y los
personajes prominentes en este campo son ateos.
Consideremos primero a
Carl Sagan, quien fue uno de los sumos sacerdotes de la evolución atea. De su
novela best-seller de ciencia-ficción “Contacto” se hizo una película. En esta
novela el personaje principal está debatiendo con dos predicadores, y dice: “No
hay ninguna evidencia convincente de que Dios exista”. En 1997, Sagan dijo: “Yo
comparto la opinión de uno de mis héroes: Albert Einstein, quien una vez dijo:
”No puedo concebir un Dios que premia y castiga a sus criaturas... Tampoco
puedo - ni quisiera - concebir a un individuo que sobrevive a su muerte física.
Dejemos a las almas débiles, ya sea por miedo o por un absurdo egotismo (ver
explicación abajo), acariciar esos pensamientos“ (Parade, 10 de marzo de 1997).
Curiosamente esta cita se contradice con la opinión generalmente difundida de
que Einstein creía en Dios.
Consideremos a otro
personaje destacado en la ciencia ficción, Isaac Asimov. En una entrevista
realizada en 1982 dijo: “Emocionalmente, soy un ateo. No tengo las pruebas para
demostrar que Dios no existe; pero de manera tan firme sospecho que no existe,
que no quiero perder mi tiempo“ (Paul Kurtz, ”Entrevista con Isaac Asimov en la
Ciencia y la Biblia“, Free Inquiry, Primavera 1982, p. 9).
Consideremos a Robert
Heinlein, llamado “el decano de los escritores de ciencia ficción”, quien
rechazó la Biblia y promovió el “sexo libre”. Su libro “Stranger in a Strange
Land” (Extraño en un país extraño) es considerado “la biblia no-oficial del
movimiento hippie”.
Consideremos a Arthur
Clarke, autor de muchas obras de ciencia ficción, incluyendo: “2001: A Space Odyssey” (2001: Una Odisea del Espacio). Clarke promovió un panteísmo evolutivo. A un periódico de
Sri Lanka dijo: “no creo en Dios o en una vida después de la muerte” (“La vida
más allá de 2001: Entrevista exclusiva con Arthur C. Clarke,” The Island
(la isla), 20 de diciembre de 2000). En las instrucciones que dejó para su
funeral dijo en marzo 2008, “Absolutamente nada de ritos religiosos, en
relación con alguna fe, deberá ser asociado con mi funeral”.
Consideremos a Kurt
Vonnegut, quien escribió, por ejemplo, la novela de ciencia ficción Slaughterhouse-Five (Carnicería Cinco). Vonnegut era ateo; y como
presidente honorario de la Asociación Humanista de los Estados Unidos, aceptaba
el código de esta entidad, era fiel a él. En este código se incluye una regla
que dice: “no se aceptan puntos de vista sobrenaturales de la realidad”.
Consideremos por
último a Gene Roddenberry, creador de Star Trek. Era agnóstico y humanista con
la visión de un mundo en el que “todos son ateos” (Brannon Braga, “Every Religion Has a Mythology” (Toda religión tiene una
mitología), Conferencia Internacional Atea, 24 de junio de 2006).
Concluimos: La ciencia ficción está íntimamente asociada con las
teorías de la evolución de Darwin. Sagan y Asimov, por ejemplo, fueron destacados
científicos evolucionistas. La ciencia ficción surgió a finales del siglo 19 y
principios del siglo 20 como un producto de la visión del mundo de la evolución
que niega al Creador Todopoderoso. De hecho, la evolución es la preeminente
ciencia-ficción. ¡Cuidado!
Fuente: 6 de enero
2010 (David Cloud, Fundamental Baptist Information Service, PO Box 610368, Port
Huron, MI 48061, 866-295-4143, fbns@wayoflife.org;
El término egotismo, de origen inglés (Egotism),
puede ser identificado con el concepto de excesiva importancia concedida a sí
mismo y a las propias experiencias vitales. Se trata, en suma, de la tendencia
a hablar o escribir de modo excesivo sobre sí. Fuente: Wikipedia
Algunos versículos para pensar:
Bienaventurado el varón que no
anduvo en consejo de malos,
ni estuvo en camino
de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
Antes en la ley del SEÑOR está su delicia, y en su ley medita de día y de
noche.
Y será como el árbol plantado junto a arroyos de aguas, que da su fruto en su
tiempo,
y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.
No así los malos: son como el tamo que arrebata el viento.
Por tanto no se levantarán los malos en el juicio, ni los pecadores
en la congregación de los justos.
Porque el SEÑOR conoce el camino de los justos; mas el
camino de los malos perecerá. (Sal.
1)
Nadie se engañe á sí mismo: si alguno entre vosotros parece ser sabio
en este siglo, hágase simple, para ser sabio (1Cor 3:18) .
Dijo el necio en su corazón: No hay Dios. Corrompiéndose, hicieron
obras abominables; No hay quien haga bien (Sal. 14:1).