EL EVANGELIO SEGUN DISNEY


El autor de un nuevo libro titulado “El evangelio según Disney” observa que Walt Disney predicó un mensaje religioso a través de los personajes de sus dibujos animados. Según este mensaje, la “fe es un elemento esencial – la fe en uno mismo, y aún más, fe en algo mayor que uno mismo; incluso si puede tratarse de un poder más alto, vago y no sectario” (conforme al artículo de Mark Pinsky, titulado “encontrando la fe en la casa del ratón”, publicado en el diario Washington Post, el 14 de agosto 09).

 

Para sorpresa de la persona que no haya considerado seriamente el mundo de Disney, Pinsky sostiene que las películas presentan "un sistema constante de valores morales y humanos", los que pueden ser identificados como "judío-cristianos". Pero el cristiano pensativo no debiera ponerse contento prematuramente por tal declaración, puesto que muy "raras veces hay una mención de Dios" en las películas de Disney. Ésta es una religión sin algo específico, sin contenido. Es intencionalmente vaga en términos de expresión. Es la clase de religión que uno esperaría de una empresa comercial que intenta hacer a la gente feliz. De hecho, en el mundo de Disney los motivos explícitos son la magia como un dispositivo universal empleado por Disney para entretener y para alcanzar a niños, jóvenes, y también adultos - así ha influenciado toda una cultura.

 

Las obras clásicas animadas de Disney están llenas de imágenes paganas, tales como brujas, demonios, hechiceros; y los encantos, los genies y los goblins, todas cosas que son fuertemente condenadas por el mensaje bíblico. Tal como los libros y películas de Harry Potter o El Señor de los Anillos, las historietas de Disney presentan el concepto errado de que hay buena y mala magia. Disney representa a menudo a brujas y hechiceros como héroes agradables.

 

En la película animada de 1940, Pinocchio, se personifica a un hombre que trae una marioneta a la vida, tras realizar un deseo sobre una estrella. Esta marioneta (Pinocchio) es visitada posteriormente por un hada azul, que le aconseja: “deja que tu conciencia sea tu guía”. El hada de Disney también predica el evangelio falso de las obras, diciendo que “el regalo de la vida” es logrado “eligiendo entre lo correcto y lo falso”. Dicha hada está representada dentro de un personaje muy lindo y agradable; sin embargo, un tal evangelio falso es fuertemente condenado por Dios (Gal. 1:6 – 9 –ver abajo). La Biblia advierte que el diablo se disfraza de ángel de luz para engañar a la gente (2. Cor. 11: 14).

 

Disney no asistió a ninguna iglesia, y no hay iglesias en la calle principal en Disneylandia o en el Mundo de Disney. Con todo, muchos padres cristianos han permitido que las historietas y las películas de Disney influencien a sus hijos. Pinsky observa que “pocas producciones de entretenimiento continúan teniendo tan profundo impacto en niños y jóvenes como las características animadas de [Disney]”, y que “millones de niños en todo el mundo aprenden de Disney mucho en cuanto a diferenciar - en la vida práctica - entre lo correcto y lo incorrecto”.

 

Unos pocos años atrás la Convención Bautista del Sur hizo un llamado a un boicoteo de Disney, pero ese boicoteo fue basado sólo en las más recientes (aunque moralmente más decadentes) producciones de Disney; no se hizo, en definitiva, una denuncia del “evangelio” igualmente falso de la Nueva Era predicado en las películas anteriores de Disney; las que se encuentran típicamente en los hogares de los Bautistas del Sur y, desde luego, en las casas de muchísimos creyentes.

 

Cuando Disneylandia abrió sus puertas en California, en 1954, la revista Time mostró a Walt Disney en su cubierta y lo llamó “el poeta del nuevo humanismo americano”. Como vemos hoy, esto es una triste realidad..

Fuente: Way of Life; redacción: VM-Argentina

 

Un pasaje bíblico para pensar:

Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, á seguir otro evangelio. No que hay otro, sino que hay algunos que os perturban, y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas aun si nosotros ó un ángel del cielo os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.

Como antes hemos dicho, también ahora lo repetimos: Si alguno os anunciare otro evangelio del que habéis recibido, sea anatema. (Gal. 1:6-9)