De una religión a una relación
Porque de tal
manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel
que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna (Juan 3:16).
La paz os dejo, mi paz os doy: no
como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo (Juan 14:27).
Yo era un niño sin problemas, para
mi no era fastidioso ir a la iglesia el
domingo. Pero al crecer, me di cuenta de que
no podía conformarme con una fe “prestada”. Así que, fui a una
conferencia sobre la Biblia. Allí aprendí que Dios es un Dios Salvador y que Su Palabra es clara sobre el destino del hombre. En aquel tiempo pensaba que sabríamos sólo después de la muerte si éramos salvos o no, de acuerdo a nuestras vidas, específicamente de acuerdo a nuestra conducta. Pero al leer el
versículo 16 del capítulo
3 del Evangelio de Juan, de repente me di cuenta de que sin Jesucristo yo estaba perdido.
Sin embargo, alabado sea Dios
quien envió a su Hijo para salvar al hombre perdido. Me llamó la atención el hecho de que Jesús vino a la tierra y murió por mis pecados. Sólo podía decir: "Sí, te quiero en mi corazón; sí, te doy mi vida". Sucedió algo inexplicable, me
invadió una sensación de alivio, de libertad
y de paz. Esta experiencia, que ha cambiado mi vida y mi manera de pensar,
sucedió hace 21 años atrás. Para mí, la verdadera vida espiritual no se logra por medio de una religión, sino que es
una relación
de confianza con Dios.
Es cierto que también en mi vida había altos y bajos, pero Dios siempre me ha consolado y socorrido.
Dios te ama de igual manera, y sólo espera que te decidas.
Pensé ser cristiano,
Pero no conocía
la felicidad
Que Jesús, mi Divino Maestro,
Sólo puede traer al corazón.
E. Schurer
Fuente: La Buena
Semilla
Una presentación del Evangelio de 9 minutos: http://vimeo.com/17922912