Un diagnóstico muy seguro
Creo
que la Biblia es la Palabra de Dios, ya que "discierne los pensamientos y las intenciones del corazón" (Hebreos 4:12).
Para mí, siendo médico, una de las razones más
convincentes para captar el poder de la Biblia es que por medio de ella se ha hecho un diagnóstico muy seguro de mi estado interior. El mal escondido que hay en mí, la Biblia me
lo ha podido mostrar como nunca podrán hacerlo los medios modernos de detección
médica como las radiografías, los escáneres, el ultrasonido
o la resonancia magnética. La Biblia me demuestra con seguridad que por mi naturaleza y a
causa de mis pecados
estoy perdido y privado de tener comunión con Dios.
Al haber hecho este descubrimiento en la Biblia, he
encontrado también el gran remedio. He
encontrado a Dios mismo, un Dios muy
diferente del que yo me había imaginado siempre. Él está lleno de amor y compasión; vino a
mí a través de Su Hijo Jesucristo, el Creador del
universo quien vino en forma
de hombre, para redimirme y darme la vida eterna.
Creo en la Biblia, ya que está adecuada para todas las clases y razas de los hombres. ¡Conocer la Biblia y no creer en lo que en ella está escrito, es un suicidio espiritual!
Y si la fe me pone en relación con un Dios tal, yo voy donde Él quiera llevarme, sin poner en tela de juicio su voluntad. Yo sé que ésta es mejor que todas mis ideas. De esta forma puedo abandonar mis
planes más caros. No hay límite para la fe en Dios. Este texto fue escrito por un
médico de manera anónima.
Jesús dijo: “Los que están sanos no tienen
necesidad de médico, sino los que están enfermos ... porque yo no he venido para llamar a los justos, sino a
los pecadores al arrepentimiento” (Mateo 9:12-13).
Fuente: La Buena Semilla – redacción: VM-Argentina