La Crianza de los Hijos
Sin embargo, el Señor al entregarnos
hijos, nos confía la tarea
de criarlos para Él. Los recursos para ello son la Palabra de Dios y la oración.
Tenemos muchos ejemplos y testimonios de cómo Dios, nuestro Padre, cuida de nosotros, sus hijos.
Amar a mi hijo no es sólo decirle palabras tiernas. Significa concederle atención,
cada vez que lo necesite. Pero
debo recordarme que yo nunca puedo satisfacer por completo los requisitos
de un niño. Es sólo con la ayuda del Señor que puedo dedicarle
el tiempo y los tesoros de la
paciencia.
Enseñar a un niño a obedecer ¡no significa elevar constantemente la voz! No, usted tiene
que mantenerse en forma digna y
firme, cumplir sus promesas, aplicando el principio bíblico: "Que tu sí sea sí y tu no sea
no" (Mt 5, 37).
Demos el ejemplo de ser padres felices al obedecer al Señor y Su Palabra. De esta manera nuestros hijos
se animarán a hacer lo mismo.
Fuente: La Buena Semilla; Redacción: VM-Argentina
Nota: Charles Péguy (1873 – 1914) fue un famoso filósofo, escritor, poeta y ensayista francés con ideas fuertemente socialistas. Tuvo en 1908 cierta conversión pero no queda en claro si se convirtió en un místico católico no practicante o si su experiencia era en el sentido bíblico.
Comentario:
Ciertamente
este tema sobre la educación de nuestros hijos es un tema demasiado serio para
tratarlo con tan pocas palabras. Al visitar casas de conocidos - incluso de
creyentes - me asusta el hecho de observar qué clase de videos o programas
televisivos están contemplando gran cantidad de personas - tanto mayores como
niños -viciosamente. Sí, digo “viciosamente”, porque hace tiempo me di cuenta,
por mi propia observación, que el televisor con su imagen viva actúa como un
imán – uno es atraído como por medio de una droga – para seguir y seguir y
seguir mirándolo. Más se aplica este principio a los niños, quienes por su
naturaleza inmadura aún no tienen ninguna resistencia con respecto a esta
atracción.
La
mayoría de los programas contienen (tienen que contener) violencia, magia y un
sinfín de ejemplos y enseñanzas que no concuerdan con la Palabra de Dios. Lo
mismo sucede en las escuelas donde nuestros hijos, sea por los maestros o por
los compañeros, son enseñados en contra de los principios bíblicos. Ni hablar
del hecho de que hoy en día se demuestra y se enseña como normal formas de
matrimonio que, en realidad, no son matrimonio.
Este
panorama con el que nos chocamos constantemente realmente es desesperante. Los
líderes cristianos en su mayoría no dicen nada. Los cristianos que se oponen o
que quieren salir de este sistema son ridiculizados o marginados. En algunos
países como Alemania a los padres se les quita sus hijos o tienen que ir a
prisión cuando tienen la valentía de sacar a sus hijos de las escuelas
públicas, educándolos en sus propias casas.
Que
este pequeño devocional sirva para tomar más en serio nuestro compromiso con el
Señor Jesucristo: a orar más – en realidad debemos “orar sin cesar” (veamos:
Hechos 12:5; Rom. 1:19; 1Tes. 5:17; 2 Tim. 1:3) – y permitirle a Dios transformar radicalmente nuestra forma de
pensar en todos los asuntos donde Él nos muestra que estamos en error, y que Él
nos ayude a aplicar Su Palabra en todas las áreas de nuestra vida. J.E.