Últimos cambios: 11.02.07
Corea del Norte
Área: 120,540 Km².
Población: 22,912,177 (estimado 2005)
Distribución étnica:
Según la raza es homogénea coreana. Existe una pequeña comunidad china y muy
pocos japoneses étnicos.
Lengua: coreana
Religiones: tradicionalmente el Budismo y Confucionismo.
Hay muy pocos cristianos. También hay algunos sectarios como la Religión del
Camino Celestial.
Actualmente las actividades religiosas autónomas casi no existen. Hay unos
pocos grupos religiosos controlados por el gobierno que solo están para
presentar la ilusión de una libertad religiosa que en realidad no existe. Corea
del Norte es actualmente uno de los países más restringidos.
Gobierno: socialista-comunista autoritario (dictadura de un solo hombre).
Capital: Pyongyang
Población por debajo del nivel de pobreza: extrema pobreza y hambre. Cifras exactas no están disponibles
Desde la primer llegada del cristianismo en 1777, sus seguidores han sido
perseguidos. Principalmente fueron hostigados por no participar en los ritos
ancestrales, pero también por no tomar parte en la política oficial. Ya entonces
muchos cristianos fueron asesinados. A finales del siglo VIII el cristianismo
fue permitido. Durante el dominio japonés (1901 – 1945) fue de nuevoprohibido.
A pesar de todo esto la cantidad de creyentes había crecido considerablemente.
Al final de la Segunda Guerra Mundial Corea fue dividido y un régimen comunista
se instaló en la parte norte. En el sur las iglesias prosperaron y varias
millones de personas se convirtieron a Cristo. En el lado norte la situación
era distinta: Al momento que los comunistas tomaran el control había unos
300.000 cristianos, este número se redujo a solo unos pocos miles. Se sabe de
la existencia de iglesias subterráneas, pero es dificil saber la cantidad.
Corea del norte es una de las naciones más aisladas y represivas en el mundo.
Esta nación comunista es gobernada bajo algo que se parece a una religión.
Tiene el nombre “Juche”, un termino muy difícil de traducir y que significa
“confianza en si mismo”. Se obliga a los ciudadanos a adorar al “Gran L íder”
ya fallecido, Kim Il Sung, el “Presidente Eterno”, y a su hijo, el actual
dictador, el “Amado Líder”, Kim Jong Il.
En Corea del Norte no existen los derechos humanos, tal como los conocemos y
que disfrutamos normalmente. Debido a la política represiva, sumando esto a
otras contrariedades como inundaciones y hambrunas, los ciudadanos sufren
física- y emocionalmente y también espiritualmente. Muchos intentan fugarse,
pero durante el intento son continuamente detenidos tando en el lado coreano
como en la parte china y son forzados a retornar (de China a Corea del Norte)
para enfrentarse a interrogatorios, tortura, prisión y en muchos casos la
muerte. Los que durante los interrogatorios confiesan ser cristianos, en su
mayoría son ejecutados inmediatamente.
Los edificios de las iglesias de la época anterior a la era del comunismo han
sido destruidos. Los pocos creyentes que quedan deben practicar su fe muy
secretamente y bajo constante peligro. Si un cristiano es sorprendido con una
Biblia, fácilmente puede ser ejecutado. Aquellos que son sorprendidos durante
alguna reunión cristiana, son llevados a la cárcel juntamente con el resto de
las familias involucradas. Allí son golpeados, sufren hambre y tienen que
trabajar hasta morir. Soon Ok Lee, quien sirvió durante 7 años en una prisión
norcoreana y que más tarde pudo escaparse del país, informa de prisioneros
quienes en su deseperación comieron ratas crudas. Los presos, por causa de su
fe, son tratados de manera aún más brutal; además se les asignan los trabajos
más peligrosos. Este trato infligido tiene la sola intención de hacerles
desistir de su fe. Si se niegan son torturados hasta la muerte. A pesar de todo
ello hay un creciente esfuerzo de compartir el evangelio tanto por chinos
coreanos como por coreanos que con mucha valentía retornan a su patria y el
número de creyentes de a poco está creciendo.
Durante el año 2004 se informó de un creciente numero de cristianos en prisión. Fuente: VOM Canada
A principios de 2006 asomó una pequeña apertura comercial, pero aún no se ve una mejora para el cuerpo de Cristo.
Corea del Norte
Las violaciones a los derechos humanos están a la orden del día en el país estalinista de Corea del Norte, incluyendo muchas infracciones a los derechos religiosos. Corea del Norte ha encabezado por el cuarto año consecutivo el listado de los países que violan los derechos religiosos de los cristianos. El cristianismo es visto como una peligrosa influencia extranjera que causó la caída de los regímenes comunistas de Europa del Este y de la ex Unión Soviética, por lo tanto los líderes de este régimene de Corea del Norte lo consideran una gran amenaza. Como resultado, las autoridades de este país están esforzándose por erradicar de raíz al cristianismo. Se cree que cientos de miles de cristianos están actualmente sufriendo en campos de prisión en Corea del Norte, donde enfrentan abusos crueles. Se sospecha que el hermético régimen tiene más prisioneros políticos y religiosos que cualquier otro país del mundo en proporción a la población. Muchos norcoreanos se han convertido al cristianismo luego de fugarse cruzando la frontera de China y entrar en contacto con creyentes locales. Muchos de ellos fueron descubiertos como cristianos al regresar a Corea del Norte y, por supuesto, fueron arrestados. Muchos han sido torturados y asesinados. Aunque no se puede dar una cifra exacta, se estima que cientos de cristianos han sido asesinados por el régimen en el 2005. En medio de todo esto, Corea del Norte está intentando mostrar una fachada de libertad religiosa, tratando de cubrir la falta total de derechos humanos, porque entre otras cosas, el gobierno organiza servicios religiosos en iglesias montadas en la capital Pyongyang, a donde los extranjeros pueden asistir. Fuente: IDOP 2006, Agencia Misionera Internacional
Oremos fervientemente por el remanente de la Iglesia de Cristo en Corea del
Norte.
Oremos para que los prisioneros por causa de su fe sean fortalecidos.
Oremos por los que quieren escaparse.
Oremos por oportunidades para compartir el mensaje cristiano.
(Ver otros motivos más abajo)
(Por Steven Lear)
"Observé como los cuerpos muertos flotaban lentamente río abajo. La
mayoría eran de mujeres y niños. Un soldado chino se paró en la ribera y usando
un palo largo, alejaba los cuerpos que estaban del lado chino y los
devolvía de nuevo a la orilla de Corea del Norte. Esto se estaba convirtiendo
en un acontecimiento frecuente. Al día siguiente, encontré el cuerpo de una
mujer en la orilla. Cuando me acerqué noté un agujero en su estómago. Un
pequeño pez todavía estaba dentro de su cuerpo. Fue después de esta experiencia
que el Señor me habló. Y en ese momento supe lo que tenia que
hacer..." Pastor Kim
Durante los últimos quince años que he trabajado con La Voz de los
Mártires, he tenido el honor de visitar muchas naciones restringidas.
Conocí a cientos de cristianos perseguidos. Sin embargo, ninguno de esos viajes
me preparó para lo que más tarde experimentaría a lo largo de la frontera de
China con Corea del Norte.
Recuerdo haber hablado hace unos años atrás, mientras preparaba un artículo
sobre Sudán, con el fundador de nuestro ministerio, Richard Wurmbrand. Le
pregunté: "Pastor, ¿cuales son sus pensamientos sobre Sudán?" Él
contestó: "no te puedo decir nada sobre Sudán..."
Me confundí por su respuesta, pero quedé callado esperando que me lo explicara.
"No importa lo que yo te diga de Sudán, sería una mentira. Es más horrible
de lo que yo te pueda describir. Y si yo te dijera aunque sea un poquito, no
dormirías esta noche”, fue su contestación.
Ahora me siento de la misma forma confeccionando este artículo sobre Corea del
Norte. No importa lo que escriba, en comparación a la cruda realidad, parecería
siempre una mentira. No hay forma de que yo pueda describir con precisión la
gravedad de la situación a la que están enfrentados nuestros hermanos en Corea
del Norte. Esta nación aislada de 22 millones de habitantes se ha convertido en
el lugar más hostil de la tierra - una nación que encarcela, tortura y ejecuta
públicamente a sus ciudadanos sin la más ligera consideración por la vida
humana.
EN LOS BANCOS DEL RIO TUMEN
El primer día de mi viaje me senté en los bancos del río Tumen, el cual divide
a Corea del Norte y China. A primera vista parecía pacifico. No es muy ancho
(en algunos lugares menos de 30 metros) y hay una corriente tranquila. Sin
embargo, el río Tumen probablemente ha presenciado más muertes que ningún otro
río en el mundo.
Hay guardias armados en bunker escondidos más o menos cada 60 metros a lo
largo del río del lado de Corea del Norte. Se les ordenó detener, por cualquier
medio, a quienes fueran sorprendidos tratando de escapar del país. Aquellos que
intenten escaparse durante la noche enfrentan el riesgo de ahogarse, lo cual
es común con niños pequeños. En el invierno, el río congelado es más fácil de
cruzar, pero los prófugos se arriesgan a morir congelados. La mayoría de los
norcoreanos no tienen un abrigo para el invierno.
Multas pesadas (incluso la cárcel) son impuestas en contra de cualquier
ciudadano chino que ofrezca la más leve asistencia a un prófugo coreano. A la
persona que sea sorprendida ofreciendo un simple plato de arroz a un niño
hambriento, puede costarle el salario de un año.
En contraste con ello, las liberalidades se ofrecen como recompensa por
capturar a un norcoreano.
La policía de China está también en la constante búsqueda de refugiados
norcoreanos y ha permitido a agentes norcoreanos asistirlos en la búsqueda.
Una nueva prisión se ha construido cerca del río para alojar a los prófugos
antes de transportarlos de vuelta al lado norcoreano. La prisión fue
construida después de que la policía recibiera muchas quejas sobre como los
refugiados estaban siendo tratados.
Previamente, la policía y agentes norcoreanos insertaban un alambre de metal a
través de las narices de los refugiados o los ataban literalmente juntos. Eran
también frecuentemente golpeados, y los que se resistían eran ejecutados.
Ahora las atrocidades están ocultas por una pared de concreto de 4 metros de
altura.

Niños norcoreanos: Las guarderías estatales están llenas con niños desnutridos a quienes se les enseña que deben rendirle culto a los dos Kims.
Con todo, el trato en China es nada en comparación a lo que ellos enfrentan
cuando son regresados a Corea del Norte. Hay tres crímenes primarios en la cima
de la lista de las leyes de Corea del Norte: el primero es hablar en contra del
régimen; el segundo es creer en Dios; el tercero es intentar escapar de Corea
del Norte.
A pesar de los riesgos, miles de norcoreanos escapan a China cada año. El punto
en cuestión es que tienen hambre y no tienen esperanza. Los niños se han
olvidado de cómo reír, incluso de cómo llorar.
Como consecuencia de la hambruna que comenzó en los años 90, el hambre ahora se
ha transformado en algo de todos los días. Aproximadamente el 10 % de toda la
población de Corea del Norte muere por causa del hambre en menos de una década.
El río Tumen se ha convertido también en "un pasaje de salvación",
puesto que muchos grupos de cristianos han organizado un sistema de ayuda para
los prófugos y también aprovechan esta oportunidad para compartir el amor de
Cristo. Uno de estos voluntarios es un coreano radicado en China, llamado
"Pastor Kim".
¿QUIÉN VA A AYUDAR A MÍ GENTE?
El Pastor Kim nació en una familia muy pobre de ateístas. Siendo aún un niño,
vio como un grupo de cristianos fue torturado y asesinado públicamente. Su
padre le dijo: "Esos cristianos son tan estúpidos..."
En 1984, a la edad de 25 años, Kim se casó con una muchacha joven y muy
atractiva llamada Yong Soon Lee. Ella venía de una familia adinerada y, como
Kim dijo, "estaba un poquito en el lado salvaje". Pero una tragedia
golpeó a su familia, cuando en 1993 la esposa de Kim fue brutalmente violada y
asesinada. El estaba devastado y no sabía que rumbo tomar. Yong Soon Lee se
había convertido a Cristo solo un año antes de su trágica muerte. Kim pensó
que ella había sido una tonta, y culpó a Dios; extrañamente culpó a aquel en
quien nunca creyó.
Sin embargo, Kim empezó a leer la Biblia y visitó la pequeña iglesia a la que su esposa
asistía. Después de unos meses, Dios había ablandado su corazón. Poco tiempo
después de aceptar a Cristo, Kim asistió a un seminario secreto y se dio cuenta
de que el Señor Jesucristo quería que él estableciera una iglesia entre las
comunidades coreanas del noreste de China. Fueron estos sucesos que lo
llevaron a ubicarse a lo largo del río Tumen, lugar donde recibió su verdadero
llamado.
"Después de ver los cuerpos de muertos flotando río abajo, y
especialmente el cadáver de la mujer muerta que había llegado a mis tierras de
labranza, el Señor trajo a mi mente la historia de Esther. Mardoqueo le había
dicho a Esther: si permaneces completamente en silencio, alivio y liberación se
levantarán para los judíos, pero tú y la casa de tu padre perecerán. Esther
contestó: yo voy a ir donde el Rey, y si perezco, ¡perezco!
"Estas palabras quemaron mi corazón, y supe que si yo no ayudaba a mi
pueblo, Dios traería salvación de otra forma. Me di cuenta deque Dios quería usar
a coreanos viviendo en China para llevar el Evangelio a Corea del Norte."
Pronto supimos que el llamado del Pastor Kim no fue el único. Numerosos
hermanos coreanos chinos recibieron también este llamado casi al mismo tiempo.
Por razones de seguridad muchos de estos colaboradores, incluyendo el Pastor
Kim, se habían alejado de sus propias iglesias para este trabajo. Sus líderes
dijeron que era muy peligroso y que no era bueno para ellos estar en contacto
con un misionero a Corea del Norte. Mientras que aquellos que son sorprendidos
ayudando a norcoreanos “solo” son severamente multados, los obreros de la
misión son frecuentemente encarcelados. El Pastor Kim ha sido encarcelado ya
dos veces debido a esta actividad. Pero la pasión arde en los corazones de
estos hermanos mientras sirven a su pueblo de Corea del Norte.
EJECUCIONES PÚBLICAS Y “TRATAMIENTO JUSTO”
Durante el tercer día de mi visita nos fuimos por un camino tortuoso hacia la
cima de una pequeña montaña pasando por encima de una ciudad norcoreana.
Estamos lo suficientemente cerca para ver a los coreanos caminando a lo largo de
los caminos; aunque muy pocos ciudadanos de Corea del Norte dejan sus casas, y
raramente se los ve caminando en grupos. Podemos ver un parque, pero nadie está
allí. También hay una gran fábrica, pero parece desocupada.
Todo en Corea del Norte es gris y sombrío. Observamos las montañas en ambos
lados de la frontera. Aquellas que están del lado de China tienen una
vegetación de un exuberante crecimiento. En contraste, la ladera de Corea del
Norte está desértica. El régimen comunista ha despojado al bosque de todo
árbol para ser utilizado como leña.
Estoy de pie al lado de un colaborador de La Voz de Los Mártires,
quien conoce mucho del ministerio que realiza nuestra misión dentro de Corea
del Norte. Al mirar sobre la ciudad me señaló el parque y me contó que el
gobierno norcoreano recientemente ejecutó públicamente a 30 personas. Un camión
transitaba en medio de la ciudad pasando música festiva a todo volumen,
invitando a todos a que fueran y observaran lo que les pasa a "los
enemigos del régimen". Luego nuestro colaborador tristemente me dijo que
18 de las 30 personas asesinadas eran obreros cristianos y parte de su red de
ayuda.
Mientras seguíamos observando la ciudad, no pude dejar de imaginarme el horror
y de nuevo me pregunté como en el mundo de hoy en Corea del Norte se pueden
llevar a cabo tantas atrocidades. He leído informes de ejecuciones horribles
con los métodos más repugnantes dentro de los campos de trabajo forzado. Un
informe habló sobre un condenado que fue amarrado a una estaca mientras los miembros
de su familia fueron forzados a prenderle fuego. Corea del Norte ha dicho que no
tiene campos de trabajo forzado y que tratan a cada ciudadano de manera justa.
Al día siguiente estaba reuniéndome con dos directivos de la Voz de los
Mártires. Queríamos visitar alguna de las tantas “casas seguras” a las que
nuestro ministerio asiste.
Tan pronto el sol se empezó a ocultar caminamos por dos horas, introduciéndonos
más adentro de las montañas. La casa a la que llegamos parecía, desde afuera, una
típica casa china: pequeñas estructuras de madera con los techos de paja.
Cuando entramos, vimos unas mujeres cocinando en el suelo. Un pequeño niño de
rostro redondo y grandes ojos nos miró nerviosamente. Pregunté que edad tenía;
me dijeron que 12 años. Hay otras tres o cuatro personas, ninguna mayor de 25
años.
Nos sentamos juntos en el suelo. Mientras las mujeres seguían preparando la
comida, nos explicaron que nunca habían estado en contacto con una
persona de occidente. Por años ellos han escuchado que la gente de occidente
secuestra a los coreanos y les quitan sus órganos. Ahora saben que no es
verdad; de todos modos, parecía que el niño de 12 años tenía sus dudas al
respecto. Su cara continuaba revelando su ansiedad mientras estábamos allí.
Conversamos poco mientras comíamos. Por medio de nuestro guía, quien era
también nuestro traductor, supimos que hay varias familias viviendo
actualmente en esta casa. Todos se han convertido al Evangelio y están estudiando
la Biblia. Se están preparando para regresar a Corea del Norte como evangelistas
secretos. Preguntamos donde estaban los demás y nos dijeron que se escondían
más hacia adentro de la montaña. Se turnan para estar en la casa. Ninguno de
los refugiados puede dormir dentro de ella. Si fueran encontrados durante la
noche, no tendrían ningún lugar para huir.
De a poco los miembros de la casa fueron tomando confianza con nosotros,
y nos invitaron a ver uno de los lugares secretos donde ellos duermen. El
pequeño y aprehensivo niño saltó al carro con nosotros – tal vez se convenció
finalmente de que no íbamos a hacerle daño.
Manejamos tanto como se pudo y el resto del trayecto lo hicimos caminando
dentro del bosque. El escondite provisional está bien oculto y construido al
lado de la montaña. Está hecho de grandes ramas y cubierto con una lona
plástica para el resguardo de la lluvia. Dos familias estuvieron viviendo en el
pequeño refugio durante tres meses. Cuando ingresamos a la casa, vimos unas
candelas y una linterna junto a unas Biblias. Los coreanos se turnaban las
candelas y la linterna para poder leer la Biblia. El niño de doce años leyó la
oración del Señor con voz fuerte y muy despacio. Nuestro guía nos comentó que
esto era un gran suceso para él, puesto que nunca había ido a la escuela y, sin
embargo acababa de aprender a leer.
Más tarde nos dimos cuenta de que esto no era común. Las familias son tan
pobres que no pueden comprar zapatos a sus hijos para ir a la escuela. Tampoco
tienen dinero para comprar ni papel ni lápices. No tienen esperanza de un
futuro mejor debido a que la educación queda rezagada por la lucha de
sobrevivir.
Cantamos "Gracia admirable" en inglés y coreano. Luego celebramos una
poderosa reunión. Podía ver la convicción y compromiso en los ojos de los presentes.
Los norcoreanos cristianos estaban ansiosos por hablar con nosotros, pero no
podíamos comunicarnos mucho. Solo podíamos imaginarnos las penalidades por
las que han atravesado y lo que les espera, tan pronto se gradúen como
misioneros secretos y regresen a su tierra.
LIBRADO DE LA PRISIÓN
Pasé unos días más haciendo entrevistas, y mientras más conocía a los
trabajadores tanto más consistente era el mensaje: los horrores infligidos a
las personas de Corea del Norte, especialmente a cristianos, son desconocidos
para la mayoría del mundo. La única esperanza que permanece es el Evangelio.
Una noche conocí al misionero Lee, quien es un coreano americano. Lee dio las
gracias a uno de los directivos de la Voz de los Mártires por dar
ayuda a su colaborador Wonsan, quien había estado en prisión en Corea del
Norte.
Wonsan fue criado como un simple granjero en el interior pobre de China. Pero
después de convertirse a Cristo, su corazón, como el de tantos otros, comenzó a
arder por Corea del Norte. Wonsan hizo muchos viajes por estos lados y
estableció una fuerte red de creyentes, pero recientemente fue capturado y
encarcelado en Corea del Norte.
Cuando nos enteramos de su encarcelamiento, se nos dijo que él podía ser
liberado si se pagaba cierta suma de dinero como fianza. El ministerio la Voz
de los Mártires pagó dicha deuda, y Wonsan fue liberado. El misionero
Lee nos mostró el increíble testimonio de Wonsan por escrito. Mientras más
hablamos de Wonsan más animado me siento por el crecimiento de cristianos
coreanos que están sirviendo en el norte de Corea. Son héroes que no temen a lo
que otros les puedan hacer.
Prisión de Corea del Norte
Al día siguiente, el misionero Lee invitó a dos mujeres cristianas a hablar con
nosotros. Una de ellas, una joven norcoreana, había sido arrestada durante su
intento de escapar. En ese tiempo aun no era creyente:
"Me capturaron tratando de escapar, y me sentenciaron a un mes y quince
días de prisión, junto a otras quince mujeres. Fuimos a una prisión especial
solo para aquellos que son capturados tratando de escapar. Es un milagro que
esté viva, no creí que pudiera sobrevivir la prisión. Nos trataban peor que a
animales. No teníamos agua.
Cristinaos norcoreanos estudiando la Biblia en una casa secreta patrocinada por La Voz de los Mártires.
“Nos hacían trabajar desde las 5 de la mañana hasta las 4:30 de la tarde.
Inmediatamente después íbamos a entrenar hasta las 11 de la noche ... y en seguida
¡más entrenamiento! No teníamos agua todavía durante este tiempo. Y si ellos
se enojaban con nosotros, nos quitaban la comida que se suponía íbamos a
recibir.
“Les gustaba golpearnos con látigos de caucho. Los más débiles eran los más
golpeados, haciéndoles así más difícil el trabajo. Y el ciclo se repetía. Nos
sentíamos muy mal por ellos”, nos dijo.
La otra mujer tenía unos 70 años. "Roli" - así la llamaban - nunca
había compartido su historia con un occidental. Se me dijo que viajaba mucho a
Corea del Norte. Roli, no puede recordar cuantas veces ha cruzado la frontera,
pero asiste a muchas iglesias clandestinas y personalmente ha llevado Biblias a
cada una de ellas.
En la mitad de la entrevista, ella empezó a llorar. La alegría que expresaba
cuando me hablaba de los muchos creyentes fue reemplazada por la angustia,
cuando se refirió a tres de sus colaboradores que fueron ejecutados y ocho que
están encarcelados. Le pregunté si las ejecuciones habían sido públicas. Dijo
que sí, moviendo su cabeza. Estaba muy preocupada por un joven que había
sufrido severamente en prisión. Ante tanto sufrimiento experimentado, ella
expresó respecto de este joven, que mejor hubiese sido si lo ejecutaban.
Al final de la entrevista, le pregunté qué podíamos hacer. Nos pidió orar. La
segunda respuesta me tomó con la guardia baja: “cuéntale al mundo sobre
nuestros hermanos y hermanas en Corea del Norte, por favor”.
Esta increíble mujer me recordó a Corrie Ten Boom y a Sabina Wurmbrand. Ella
expresaba una belleza que irradiaba su amor por Cristo y por su gente en Corea
del Norte. Le pregunté si tenía miedo; solo sonrió, y dijo: "¿porque
tendría que tener miedo? Ya me han arrestado cinco veces. ¿Qué pueden ellos
hacerle a una mujer vieja como yo?"
Cuando nos despedíamos, ella se acercó, asió mi cabeza, y poniéndola cerca de
la suya, pude escucharla decir: "mi trabajo casi termina... dile al mundo
sobre nuestros hermanos y hermanas en Corea del Norte, por favor...”
Me pregunto, ¿cómo puede el mundo estar tan ciego ante la realidad de Corea
del Norte? Es doloroso, inclusive, el hecho de que cuando se publican informes
acerca de la situación, el gobierno comunista de Corea del Norte toma venganza
practicando más arrestos y ejecuciones. Algunos de los campos de trabajo
forzado son construidos como resultado directo de la crítica hecha en contra de
Kim Jong Il y su régimen, creando así un dilema más grande: legalizar un mal y
que el gobernante cruel gane más control sobre las personas en su nación.
Mientras el “mundo libre” no da ninguna respuesta, indudablemente Dios lo está
haciendo al conmover los corazones de los coreanos cristianos en el noreste de
China. Como dijo la reina Esther: “¿por cuanto tiempo puedo yo soportar ver el
mal que vendrá a mi pueblo? O ¿por cuanto tiempo puedo soportar ver la
destrucción de mi país?” Pero esto no debe detenerse aquí; nosotros también
tenemos un rol. Podría ser un rol de proporciones internacionales e históricas.
Solo una invasión del Evangelio puede tumbar las reglas demoníacas de Kim Jong
Il.
Después de que regresamos de la frontera China y Norcoreana, nos encontramos
con varios líderes de La Voz de los Mártires. Nos comprometimos a
incrementar nuestros esfuerzos por Corea del Norte. El apoyo que se les da a
las casas secretas va a continuar, como así también nuestro compromiso de
estudiar nuevas posibilidades de lanzar campañas a Corea del Norte. Nuestros
propósitos para ello son básicamente tres:
1- Haremos todo lo posible para que nuestros hermanos en Corea del Norte
sientan que no son olvidados
2- Vamos a incrementar el esfuerzo por el Evangelio en Corea del Norte
3- Vamos a contarle al mundo acerca de la persecución en Corea del Norte
La Voz de los Mártires está ayudando a los cristianos de Corea del
Norte. Invitamos a nuestros amigos a unirse a nosotros y orar fervientemente
por este pueblo tan atribulado. En la última década Dios ha llamado claramente
a los chinos coreanos y coreanos americanos a alcanzar a su pueblo. Nos unimos
a ellos en su compromiso. Dios no necesita ni a los medios de comunicación
masiva ni a los gobiernos para traer el mensaje de la cruz a Corea del Norte,
sino que ¡Él quiere utilizarnos a nosotros!
LO QUE LA VOZ DE LOS MÁRTIRES ESTÁ HACIENDO
POR LOS CRISTIANOS EN COREA DEL NORTE
1. Biblias y Evangelios en coreano:
Usando métodos que no podemos revelar, continuamos suministrando Biblias
especiales de tamaño pequeño, que incluyen comentarios al final de cada página
para estudios personales. Solo hay dos iglesias abiertas en Corea del Norte,
las cuales sirven principalmente como exhibición para los turistas extranjeros.
En el pasado hemos dejado caer Evangelios usando helicópteros desde Rusia. Ora
para que podamos continuar encontrando formas de entrar a esta nación tan
restringida.
2. Transmisiones de radio y radios:
Hemos financiado transmisiones de radio y de altavoces en colinas a lo largo de
la frontera; y ahora hemos suministrado receptores especiales de radio.
Cualquiera que sea descubierto escuchando estas transmisiones puede ser
asesinado. Los padres comparten el Evangelio con sus hijos solo cuando estos
son lo suficientemente maduros para que no lo mencionen en la escuela.
3. Comida, albergue y ropa:
El noreste de China ha sido históricamente poblado por millones de coreanos
étnicos. Desesperados, los norcoreanos escapan por el río hacia China. Algunos
son ocultados de la policía en casas de cristianos, en fincas y en hogares
secretos. Nosotros facilitamos fondos para estos hogares, los cuales son
sostenidos por ciudadanos cristianos chinos o cristianos chinos coreanos.
4. Globos con el Evangelio desde el cielo:
Estamos enviando a esta nación prisionera - que alguna vez fue llamada
"el reino del ermitaño” - miles de globos con el Evangelio impreso sobre
su superficie. En los años 70 usamos grandes globos de hidrógeno. Ahora
utilizamos pequeños globos de helio con diferentes partes del Nuevo Testamento
o con el folleto "Cómo conocer a Dios", impreso en su
superficie de polietileno. La ventaja es que los radares no pueden detectarlos.
Tenemos fotografías de familias norcoreanas que muestran como comparten en sus departamentos los
textos escritos en estos globos. Por más de 20 años esto ha sido
una práctica que desprende de los cielos una llamada para la salvación.
LO QUE TÚ PUEDES HACER
POR LOS CRISTIANOS EN COREA DEL NORTE:
Orar
Ahora te has enterado de la situación de nuestros hermanos y hermanas en Cristo
en Corea del Norte. Ora para que Dios les de maneras creativas de reunirse y
permanecer ocultos de las autoridades y de otros que puedan hacerles daño.
Pídele al Señor que les de sabiduría cuando compartan el Evangelio en Corea
del Norte. Ora para que Dios dé su protección a estos hogares secretos y a los
hermanos que ayudan a los refugiados de Corea del Norte. Ora para que estos
refugiados encuentren a Cristo. Ora para que el corazón de Kim Jong Il sea
ablandado y que se convierta.
Casa segura desde afuera: 
y el interior
UNETE A NOSOTROS SIRVIENDO
A LOS CRISTIANOS DE COREA DEL NORTE
Por décadas La Voz de los Mártires ha buscado formas para asistir a
los cristianos subterráneos en Corea del Norte. Queremos recordarte que este
trabajo se ha expandido dentro de un número de proyectos, que incluyen:
• Lanzar globos con el Evangelio impreso
• Ayudar a los lugares secretos en China para la gente que escapa de Corea
del Norte
• Entrenar a pastores y evangelistas
• El contrabando de Biblias y Nuevos Testamentos
• Ayudar a familias de mártires
• Asistir con otros proyectos que no pueden ser mencionados públicamente.
Hoy Corea del Norte es la nación más restringida del mundo, y nosotros estamos
determinados a incrementar nuestros esfuerzos para ayudar a nuestros hermanos
y hermanas que están sufriendo en ese país.
Miles de cristianos están pagando sentencias en campos de "muerte".
Otros han sido públicamente ejecutados. Ser un cristiano en Corea del Norte es
cometer una de las peores ofensas en contra del régimen brutal de Kim Jong Il.
Por favor, únete a nosotros para expandir el esfuerzo en Corea del Norte. Si
bien no podemos hablar ahora sobre planes específicos, confiamos que tendrán un
impacto significante cuando se lleven a cabo; y así, de este modo, y muy
especialmente, asegurarles a nuestros hermanos norcoreanos que no han sido olvidados
(1 Cor. 12:25-27).
Gracias por tus oraciones y por interesarte en nuestro ministerio.
Edición por La Voz de Los Mártires de Argentina.
Agradecemos a La Voz de Los Mártires de Costa
Rica por haber facilitado este importante material que ya fue publicado en
ese país a principios de 2006.

A la izquierda: el Gran Líder Kim Il Sung, padre, y a la
derecha el Amado Líder Kim Jong Il, hijo.
Kim Il Sung falleció en 1994 y aún figura como presidente.
11.3.06
COREA DEL NORTE:
Prácticamente no hay libertad religiosa genuina. Las pocas iglesias autorizadas
que existen, que evidentemente solo sirven para dar la impresión de libertad,
son totalmente controladas.
Los miembros de las iglesias cristianas clandestinas, cuando son descubiertos,
generalmente son encarcelados o asesinados. Los que pudieron fugarse del país
afirman que los cristianos son encarcelados y torturados por leer la Biblia y
hablar de Dios.
En Corea del Norte se está incrementando la persecución religiosa a unos niveles tan altos como en la Roma antigua. De la misma manera como los romanos durante los primeros siglos del Cristianismo arrojaban a los Cristianos a los leones por una simple diversión deportiva, se nos informa que los lideres nor-coreanos prefieren juicios sumarios seguidos de un pelotón de fusilamiento o simplemente aplastarles las cabezas a los lideres de las Iglesias clandestinas con el rodillo de una aplanadora. Solamente hay tres Iglesias "legales" en Pyongyang, la capital de Corea del Norte, pero principalmente sirven para dar la ilusión de una libertad de culto que en verdad no existe. Son visitadas mayormente por extranjeros y algunos ancianos. En todos los demás lugares, el gobierno nor-coreano se dedica a una completa supresión de la vida religiosa.
Basándonos
en los informes de testigos oculares que recientemente se refugiaron en Corea
del Sur pasando primero por China, estos dicen que Corea del Norte ha creado un
reino de terror para aplastar cualquier creencia con el temor que pueda
desafiar la endiosada autoridad del líder Kim Jong II. La mera posesión de una
Biblia puede llevar a la pena de muerte. La asistencia a un servicio religioso
clandestino puede resultar en grotescas ejecuciones públicas. Un testigo ocular
dijo que estaba presente cuando cinco líderes de la iglesia fueron aplastados
por una aplanadora frente a una muchedumbre. Los lideres religiosos fueron
advertidos: "Si Ustedes abandonan la religión y solo sirven a Kim II Sung
y a Kim Jong II, no los ejecutaremos". El testigo dijo que ninguno de los
condenados pronunció palabra. Algunos de los miembros de la Iglesia que
presenciaban la escena lloraban, gritaban o se desmayaban cuando los cráneos crujieron
al ser destrozados por la aplanadora. (Esta información fue extraída del diario canadiense
National Post del 18 de Noviembre de 2005).
No dejemos de orar por los creyentes de este país
quienes están viviendo lo que podemos leer en la epístola a los Hebreos: “Otros experimentaron vituperios y
azotes; y á más de esto prisiones y cárceles; Fueron apedreados, aserrados,
tentados, muertos á cuchillo; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles
de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; De los cuales el mundo
no era digno; perdidos por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por
las cavernas de la tierra”. (Heb. 11:36-38)